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Tangoterapia I

Tangoterapia es un espacio de intercambios humanos y de juegos y de vínculos expresados a través de una vivencia estética y creativa: el tango. Por lo tanto, la Tangoterapia es una técnica terapéutica que canaliza el desarrollo personal, explorando y potenciando los recursos y capacidades cognitivas y sensoriales de cada persona.

Tangoterapia encuentra su fundamento teórico en distintas escuelas y prácticas psicológicas: Winnicott, Freud, Carl Jung. Su metodología abreva de la Psicología Social de PichònRivière y del Psicodrama. Los ejercicios propuestos buscan recuperar sensaciones, abrir el camino de los sentidos a lo emocional. Por lo tanto,las consignas abarcan ejercicios dirigidos a la mejora de la motricidad, la comunicación, la creación y la sensibilización. Cabe aclarar que durante el desarrollo de las actividades no se producen interpretaciones por parte del equipo. Sólo se realizan intervenciones operativas que privilegian las de tipo corporal (profundizar un silencio, acentuar una distancia, mejora del equilibrio, relación con la tierra, ubicación de la energía, presencia de musculatura).

Tangoterapia aborda al tango como  un fenómeno mucho más amplio que un simple divertimento en el que movemos el cuerpo. Nos referimos a una práctica que nos ayuda a sortear la pérdida de aquella primera relación primordial con nuestra madre y las pérdidas, conscientes o inconscientes, de nuestros sueños románticos, nuestras ilusiones de libertad, de poder y de seguridad. Nuestras pérdidas al ser universales, universalizan al tango como un modo de superar la angustia, la ansiedad, el distrés.

Tangoterapia promueve el  mutuo reconocimiento de energías, la escucha, el descubrimiento de deseos y limitaciones que oponiéndose suman posibilidades de encuentro al recuperar con su pareja de baile ese lugar de pleno disfrute. Al bailar tango puede expresar las penas, las angustias, las alegrías, los miedos… El abrazo puede generar una sensación de protección y contención. El ser reconocido y pertenecer al grupo mejora la autoestima.

El Tango como terapia procura un espacio de reencuentro consigo y con la otra persona, quienes en diálogo corporal responden a sus miradas abrazándose. Cuerpos que hablan y son escuchados. Cuerpos en los que se manifiesta la vida.

Silvia Marambio-Catán